jueves, 16 de febrero de 2017



EL CONGRESO QUIERE QUE SE DECLARE A LOS ANIMALES SERES SENSIBLES

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Los amantes de los animales están de enhorabuena, ya que el Congreso de los Diputados ha aprobado por unanimidad una propuesta no de ley para que el gobierno legisle a favor de considerar a los animales de compañía como "seres vivos dotados de sensibilidad".
La propuesta fue presentada por Ciudadanos, en apoyo a una iniciativa legislativa popular impulsada por el Observatorio Justicia y Defensa Animal, que presentó más de 240.000 firmas para que las mascotas dejen de ser consideradas como cosas. Pero, ¿qué implicaciones tiene esta decisión?
Si la propuesta finalmente se aprueba no significará que los animales de compañía pasen a tener los mismos derechos que las personas humanas. Pero lo que sí ocurrirá es que dejarán de ser considerados bienes inmuebles y, por tanto, no podrán ser embargados o subastados.
Actualmente, según la legislación vigente desde 1889, los animales de compañía pueden ser embargados en caso de deudas, o ser considerados como bienes gananciales, y hasta subastados como parte de un lote en casos de bancarrotas y herencias. Eso es lo que pretende cambiar esta proposición que también puede implicar, de manera indirecta, que las penas por abandono o maltrato sean mayores.
España no es el primer país que toma esta iniciativa. Francia ya aprobó que las mascotas dejaran de ser consideradas como objetos patrimoniales en 2015, y Portugal lo hizo en 2016.

¿POR QUÉ EXPLOTAN LAS BALLENAS MUERTAS?

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Los cadáveres varados de trescientas ballenas piloto yacen en una playa del sur de Nueva Zelanda. Pero, más allá de las tristeza que produce el espectáculo de ver los cuerpos sin vida de estos majestuosos animales, las autoridades locales están preocupadas por la posibilidad de que los cuerpos de los cetáceos exploten.
Cuando muere una ballena, su organismo empieza a pudrirse. Y ese proceso deshace las proteínas de los tejidos, generando gases como el metano y ácido sulfhídrico, extremadamente pestilentes, que se van acumulando en el interior del cuerpo haciendo que se expanda.
Si la ballena muere en el mar, su cuerpo suele ser pasto de depredadores, como los tiburones. Al devorar el cadáver abren en él vías de escape por la que esos gases acumulados salen al exterior. Pero cuando el animal muere en una playa, ese proceso no se produce.
Como ya hemos dicho, los gases provocan que el cuerpo de la ballena se hinche hasta que ya no hay más lugar que ocupar. En ese momento, el cadáver del animal se convierte en una especie de globo frágil que puede explotar con facilidad. Las temperaturas elevadas son una de las causas que lo hacen estallar. Pero, generalmente, se debe a la acción humana. Al tocar a la ballena o intentar moverla, la presión del contenido acumulado en su interior puede llegar al límite y provocar que el cetáceo explote.
Y conviene decir que se trata de un espectáculo absolutamente desagradable. Primero por el desagradable aroma que se libera, calificado por el biólogo marino Andrew Thaler como uno de los peores olores de la naturaleza.
La mezcla entre el olor producido por el ácido sulfhídrico acumulado, que recuerda al de los huevos podridos, combinado con el de las bacterias de la putrefacción, da lugar a un aroma pestilente difícil de describir.
Por si todo eso fuera poco, el estallido del cadáver provoca que parte de sus intestinos salga disparada con una presión y una fuerza tal que puede hacer que los restos orgánicos lleguen a una distancia de hasta cuatrocientos metros.